
Dos rondas han corrido de la Copa América del Centenario
y la selección cuyo estadio emblemático recibe ese mismo nombre, estará
preparando sus maletas sin que hayan podido alinear, en la persona de Luis
Suárez, al mejor delantero del mundo. Pensar en el tridente ofensivo del Barça
es pensar en lo más granado que tiene el fútbol sudamericano en la actualidad y
a como van las cosas sólo Messi estará en posibilidad de refrendar a nivel de
selecciones eso que dentro de su club consiguió durante el año futbolístico que
acaba de de concluir.
La Pulga sin embargo no acaba de digerir (y me deja
dudando que lo vaya a conseguir) que los retos más duros en su carrera los
necesita que dirimir fuera de la cancha. Apenas exonerado de los cargos por
fraude fiscal, resulta que el peso de las palabras de los dos más grandes
futbolistas de la historia se le vino encima. Yo sería el primero en
descalificar sobre todo la declaración de Maradona acerca de su compatriota,
porque a mitad de una competencia podría desconcentrarlo. Total, ya sabemos que
aunque Argentina de la mano de Messi ganara la Copa del Centenario (cosa harto
probable) aun así seguiría viendo con periscopio a las dos leyendas del
balompié quienes creyéndose estar con el micrófono en off se sinceraron. Pero
analizando con cuidado el asunto se dilucida que los verdaderos responsables
son quienes filtraron este regio diálogo. No es falta de ética sino de
profesionalismo periodístico de quienes por hacer la nota ponen al astro
argentino en el ojo del huracán. Es motivo del más execrable oportunismo
mediático comparar a la Pulga con Pelé o Maradona, tan poco piadoso como el
marcador de Argentina contra Panamá: 4 a 0 en cuanto a campeonatos del mundo. Con
todo y ser el mejor futbolista de los últimos tiempos, al actual 10 del
combinado argentino de momento sólo le podría hacer justicia comparándolo con
la Saeta Rubia Di Stéfano. Además el desempeño de la Pulga un día después de
semejante trascendido no hace sino corroborar las palabras del Barrilete
Cósmico: Messi es tan incombustible, poco temperamental y traslúcido que no
sufre mella en su ánimo, ni para bien ni para mal, tras de enterarse de lo que
sobre su falta de personalidad se anda diciendo.
Todo esto de este lado del charco. Del otro es inevitable
referirse a la BBC madrileña, la flamante delantera del actual monarca de la
Champions que, como la de de los culés, presenta una baja significativa en el
nombre de Benzema a quien tuvieron que haber extrañado cuando arañando la meta
rumana apenas consiguieron anotar el gol de la diferencia (Deschamps ha de
pensar que cuenta con delanteros de sobra para agenciarse la copa). Y si bien por
su parte Bale contribuyó con un rotundo disparo para vencer la meta de los
eslovacos en la victoria de Gales 2 a 1, su aporte no se compara ni de lejos
con la del boliviano Jhasmani Campos ante ni más ni menos que un portero de la
categoría de Claudio Bravo. No obstante la escuadra chilena se repuso con un
equivalente 2 a 1 pues le entregaron un penalti en bandeja de plata sobre la
terminación del tiempo, anotación agónica como la de Francia y como la del
empate de Rusia en el encuentro más trepidante de la jornada, no sólo por los
disturbios desatados por los proverbiales hooligans antes del partido en
Marsella, sino porque como en la adaptación cinematográfica del thriller de Tom
Clancy, La caza del octubre rojo, a
Sean Connery, el célebre actor inglés, le tocó hacerla de ruso, así también intercambiaron
papeles el conjunto de la Rosa, lanzando un misil Voevoda (dicen, el misil ruso
más poderoso que exista) a través del tiro fuera del área de Erik Dier, con el que por fin batió a
Akinfeev (quien no sólo por vestir de negro, sino por un par de atajadas, hizo
evocar al inefable Araña Negra Lev Yashin), y los rusos anotando al más puro
estilo inglés (de cabeza) el gol de la igualada, cortesía de Berezoutski. Como
en la película, el octubre rojo consiguió escapar de sus perseguidores…
Apostilla:
dicen que dicen que la fórmula del jugador perfecto en nuestros días sería uno
que tuviera la habilidad de Messi y el carácter de Cristiano Ronaldo… un
momento, alguna vez existió un futbolista así, y lo bautizaron con el nombre de
Diego Armando.