lunes, 22 de junio de 2009

El perro del hortelano


El giro que ha dado la polémica entre Sicilia y Escalante (inesperado después de la última intervención del primero), con la patética diatriba excomulgatoria de Luis Vicente de Aguinaga, me obliga a replantear mi postura por razones de índole esencialmente éticas, dado que el susodicho poeta (miembro del jurado inquisitorial, y por ende devenido en auténtico perro de la fe), entre sus herramientas para exhibir a quien puso en duda su probidad, gandallamente utilizó correos electrónicos intercambiados con Julián Herbert, y meditando en que lo mismo podría suceder con los argumentos vertidos en este blog, lamento tener que reconsiderarlos a fin de evitar que lo meramente literario (poético, si se tiene algo de fortuna), que debería dirimirse conforme a una ecuanimidad indispensable, no se convierta en disputa pandilleril y callejera.

Las controversias literarias en nuestro país tienen antecedentes que se remontan hasta antes de su constitución como nación independiente, como la que Isabel Terán Elizondo documenta en Orígenes de la crítica literaria en México (El Colegio de Michoacán/Universidad Autónoma de Zacatecas, 2001) desatada en 1789 (año de la toma de la Bastilla) entre José Antonio de Alzate y Francisco Bruno de Larrañaga, hasta la que Guillermo Sheridan analiza en México en 1932 (Fondo de Cultura Económica, 1994), pasando por las que Luis Mario Schneider recoge en su libro Ruptura y continuidad (Fondo de Cultura Económica, 1975), título que permite establecer que, a grandes rasgos, dentro de tales confrontaciones se debatían dos proyectos de escritura literaria, la eterna disputa entre tradición y modernidad, si bien el asunto de la polémica de 1925 iniciada por Julio Jiménez Rueda y Francisco Monterde (y que permitió el despegue no sólo nacional sino a nivel internacional de una novela como Los de abajo de Azuela, hasta ese momento prácticamente inadvertida), implicó tanto categorizaciones que iban de la oposición entre nacionalismo y cosmopolitismo, como otras de taxonomía sexual, esto es, la contraposición entre una "literatura viril" y un "afeminamiento" literario.

Con todo, cada una de estas controversias tuvo el mérito de operar como revulsivo en el medio literario nacional y fueron el fértil terreno a partir del cual se comprueba que la escritura programática, ésa que puso de relieve la vanguardia, en realidad se remonta hasta los inicios de todo ejercicio de crítica. De hecho tengo la leve sospecha de que en pocos lugares
se debate tan acerbamente como en México, aunque en el reciente boxeo de sombra efectuado por Javier Sicilia y Evodio Escalante el vedetismo reduce las posibilidades de establecer un saldo benéfico. En términos personales me tiene sin cuidado si Sicilia (cuando habló de tender puentes) le da la mano a Escalante, tal como antes de los ex abruptos de Aguinaga lo hacían anticipar: lo valioso hubiera sido centrarse en revisar nuestro actual concepto de originalidad poética, punto en el que ha dado al traste la actitud porril del ilustre miembro del jurado que entró al quite. Y es que, en última instancia, lo que Luis Vicente defiende no es el prestigio de un premio, sino un verticalismo (con olor priista) institucional en el que se rinda pleitesía al investido en turno con la corona de olivo y que nadie disienta de ello, pues de lo contrario se caería en una actitud que, por decir lo menos, pecaría de ser de mal gusto.

Así las cosas, en un rastreo de las aportaciones que en un principio se dieron de uno y otro bando, precisamente porque coincido con Sicilia en que es inevitable que un escritor no guarde ecos de otros autores que le antecedieron, resulta cuestionable entrar en un concurso con dicho precepto llevado como divisa, siendo que tal certamen promulga como requisito obligatorio el someter al jurado elegido (también ellos) una obra original. Si la muerte del autor es la que impera, de forma automática (y ética) se socava la idea que le da origen a los premios literarios. Pero bueno, además de ello, el poeta se intenta defender asegurando que era inútil señalar las partes que tomó prestadas (ya que las palabras de otro dicen mejor lo que uno quiere decir), porque descubrirlas era responsabilidad del lector, hecho que me hace pensar en una trivia para los miembros del jurado ("a ver, amigo, averigua a quién estoy citando/parafraseando/plagiando") de tal manera que pareciera que la obra en cuestión es valorada antes que por su dimensión estética por su efecto de acertijo. Pero el momento en que el autor ya no tiene para dónde hacerse es cuando se refugia en el inestimable veredicto de sus electores, lo cual guarda un parentesco con los tiempos de evidente degradación de las instituciones políticas y sociales, con el yo gané "haiga sido como haiga sido". Claro que esto remite a otras esferas del acontecer público, pero una cosa es reflejo de la otra. Meter estímulos, premios en los que el monto sea considerable es la forma más fácil de corromper su otorgamiento y ni siquiera el ámbito académico se salva de esta naufragio (Pride, SNI, por mencionar un par de ellos, son caras de la misma moneda).

Lo que se ve no se juzga, y la premiatitis ha derivado en la frivolidad de manejarse como un parangón de los certámenes de belleza, pues esa implicación de revestir al ganador con la imagen de ser el mejor poeta del país equivaldría, entre las damiselas de la nación, a ser la señorita México del año. Si se mira pues con cuidado, el mérito de ganar el Aguascalientes de poesía es estrictamente monetario. Pasemos por alto las obras que galardonadas con este premio que no son un referente de la creación poética nacional y aterricemos, por ejemplo, en No me preguntes cómo pasa el tiempo (Aguascalientes 1969), que sería la única obra premiada significativa dentro de la bibliografía personal de su autor, el actualmente homenajeado José Emilio Pacheco, como dentro de nuestra tradición poética. De los otros poetas vivos importantes, Ojo de jaguar o Cuadernos contra el ángel representan más (en términos de impacto en el medio de nuestras letras y de ser obras que operan como imán para los lectores) para Efraín Bartolomé que Música solar (Aguascalientes 1984); Francisco Hernández tiene en De cómo Robert Schumann fue vencido por los demonios y Cuaderno de Borneo obras capitales por encima de Mar de fondo
(Aguascalientes 1982), y en el caso de Coral Bracho, El ser que va a morir (Aguascalientes 1981) fue un libro en el que se galardonó su más importante obra de tiempo antes, Peces de piel fugaz (por lo demás es fácil demostrar que la supuesta consagración del Aguascalientes de poesía no es más que un mito si, anticipándome a la lectura que sin duda haré de Tríptico del desierto, a pesar de ello, me temo que seguiré pensando que La presencia desierta es el mejor libro de Javier Sicilia). Aparte de todo esto también es factible constatar que una excelente trayectoria poética se puede cimentar sin tener este premio dentro del curriculum, como ha acontecido con muchos autores de renombre internacional, entre los cuales puedo citar el caso de Marco Antonio Campos.

Por eso no puedo menos que sentir pena ajena al ver que el estrecho criterio de Aguinaga no le alcanzó más que para lanzar piedras a la ventana, cuando del modo más contradictorio que pueda haber se agencia la canonjía de pedir explicaciones no sólo al crítico en cuestión, sino también al suplemento que ha desempeñado un brillante papel como palestra de este debate (y referente obligado ya de nuestra actual historia literaria) y del periódico Milenio, que le da cabida. En una de ésas, su ilustrísima, también tendría derecho en solicitar la exculpación del inventor del periodismo, así como de quienes seguimos con atención los avatares de esta confrontación dado que, en consonancia con lo que hace casi un año preconizaba Geney Beltrán, hace falta un comité inquisitivo que ausculte todo aquello que llega al público lector. Y desde luego, dicho comité estaría constituido por personajes de esta naturaleza, próceres de pontífice investidura a quienes la patria nunca acabará de agradecerles su misión, aunque caigan en contradicción, como decía, porque dentro de su categoría de infalible lector/dictaminador, Aguinaga por su parte declara abiertamente que él no tiene que dar explicaciones al sentir "más afecto por Javier Sicilia desde que comenzó este alboroto, y esto no me parece que haga falta explicarlo ni justificarlo ante nadie" (p
idiéndole pues, perdón a estos nobles animales, habría que decir que Aguinaga se comporta como el perro del hortelano, ya que censura que se debata sobre el otorgamiento de lauros poéticos en México, pero a su vez no está dispuesto a que se someta a crítica su proceder).

Moraleja: según esto la enseñanza que queda, en abono de tan sincera confesión, es que este tipo de polémicas se deberían desatar más seguido, para que cada quien descubra y ahonde en sus afectos insospechados.

lunes, 1 de junio de 2009

El centenario de Onetti: reivindicación de las letras uruguayas


Mayo se fue y junio llega de la mano de mi novia la tristeza, como diría el maestro Lara.

Primero la efeméride. Hace exactamente un año abrió sus ojos al mundo un personaje él mismo del ámbito de las letras iberoamericanas, cuya escena ha sido dominada por autores mexicanos, cubanos, argentinos y chilenos; no obstante, creo que ya va siendo hora de que el papel de la presencia uruguaya sea valorada en su justa dimensión, no sólo evocando la repercusión de plumas como las de Julio Herrera y Reissig, Horacio Quiroga o Jules Supervielle, esa ave rara que siguiera los pasos de Isidore Françoise Lucasse, conde de Lautrémont, insertándose como hijo natural en la tradición literaria francesa en una de sus etapas (lo que casi es un decir) de máximo esplendor; en fin, que al margen de esta de por sí ilustre lista, habría que ampliarla citando sólo los nombres más relevantes del siglo XX: Juan Cunha, Sara de Ibáñez, Idea Vilariño, Ida Vitale, el recién fallecido Mario Benedetti y Juan Carlos Onetti, autor de quien hoy se conmemora el centenario, ayer el tercer lustro de su muerte y durante todo este año setenta de la aparición de su primer libro: El pozo.

Ya Mario Vargas Llosa, en el momento de plenitud de la generación del boom en los años sesenta, había ponderado el radical impacto que para ella significó la obra en conjunto de Onetti, hecho que bien podría representar una segunda vuelta a las obras de este autor, considerando la tercera ésta que actualmente estamos presenciando. Dos son los más importantes aportes de este narrador. El primero consiste en introducir, a partir de El pozo, una vertiente de índole existencialista en la literatura escrita en español de manera simultánea que Camus y Sartre estaban fraguando algo parecido en Francia. El segundo radica en el auge que le dio al género de la novela corta, a grado tal que en este aspecto puede apreciarse parte del influjo mencionado por Vargas Llosa, pues tanto él como Cortázar, Fuentes y García Márquez tienen entre sus tres mejores obras al menos una novela corta. Amén de esto, en el programa "Entrecruzamientos" de Radio Educación, a pregunta expresa de la conductora María Eugenia Pulido, tuve oportunidad de establecer un contraste con respecto de Mario Benedetti, y elevar su principal novela La tregua, a un rango existencialista que Martín santomé comparte, por lo menos, con Eladio Linacero y con Larsen, ese oportunista que aparece en El juntacadáveres y El astillero.

Cada uno de estos personajes tiene una existencia insulsa y en determinado momento encuentran algo que les permite una tregua: Santomé la halla en el amor, pero Linacero ni en eso, ni en la amistad, ni en la afición literaria lo logra; sin embargo no podemos decir que no acceda a un espacio de redención, o al menos de consuelo, porque el acto mismo de escribir y de soñar le reportan un poco de satisfacción. Siendo más descarnado, Onetti debe ser apreciado por el alto grado de honestidad de su visión del mundo: sin mediar filiación política, respeta a sus semejantes porque no les vende falsos supuestos o esperanzas, sino que retrata al hombre dentro de su propia monstruosidad, y en esos momentos en los que descreemos de la humanidad sus páginas son un eco de dicho desencanto lanzándonos al abismo de nuestra propia conciencia para iniciar un camino de anagnórisis
. A cambio de quitarnos la esperanza, la narrativa de Onetti nos ayuda a autoconocernos: la bestia que se refleja en sus historias no es otra que la que cada uno de nosotros llevamos dentro.

El adiós de tres grandes


La actualidad impone hablar también de futbol, pero más allá de efectuar un merecido reconocimiento a los títulos obtenidos esta semana por Barcelona y el equipo de la Universidad Nacional Autónoma de México (en ambos casos imponiéndose el orden y la constancia, signos característicos del futbol de nuestros días, antes que el juego brillante e innovador), me referiré al adiós de las canchas a su más alto nivel de un futbolista fuera de serie: Pavel Nedved. Incluso dentro del ámbito de la liga italiana parece cobrar mayor relevancia mediática el retiro de otros grandes como lo fueron indudablemente Luis Figo y Paolo Maldini, pero digamos que el Milán y el Inter como instituciones, así como los combinados portugués e italiano, cuentan con elementos sustitutos en cierta proporción de dichas figuras, en cambio para la "vecchia signora di calcio" (conjunto con el que Nedved descendió, luego del castigo impuesto por el caso de apuestas sacado a la luz hace cuatro años) y para el futbol checo se ha eclipsado un astro de fulgor inmarcesible.

Hay una circunstancia que describe de cuerpo entero al "León de Praga" quien de su mano (o mejor dicho, de sus pies, adiestrados en horas de entrenamiento, primero pegándole al balón toda una hora con el pie derecho, y luego haciendo lo mismo con el izquierdo)
condujo a la Juve hasta la instancia final de la Champions en 2003, título que esta escuadra no logró, entre otras cosas, porque debido a una acumulación de amonestaciones Nedved no pudo alinear. Por eso, para dimensionar con mayor justeza la relevancia de su paso por la escuadra blanquinegra sería necesario recordar que la función de armador dentro de este equipo la heredó de jugadores de la talla de Michel Platini y de Zinedine Zidane. Pero lo que da un mayor relieve a su trayectoria es que, fuera del campeonato italiano local, este crack no ganó nada, ni siquiera dentro de su selección en la que anunció una prometedora serie de hazañas al formar parte de una camada de suma calidad junto con el portero Peter Cech, Tomás Rosicki y Milan Baros. Pelé lo seleccionó como uno de los 100 mejores jugadores de toda la historia y como rúbrica quedan, además de esos últimos trazos elegantes que dio en el coso Delle Alpi, la segunda anotación con la que Juventus venció al anterior equipo de Nedved, el Lazio, escuadra que apenas iniciaba la salida cuando en un despliegue de fortaleza el He Man checo recuperó el rebote y con un timming impresionante dejó solo Iaquinta para definir: todos los compañeros de playera se volcaron a felicitar no al anotador, sino al artífice del gol, al hombre que había hecho la asistencia. Como se dice, fue un gol de Pavel Nedved que anotó Iaquinta...

jueves, 28 de mayo de 2009

FARC-Repatriación-Derecho de asilo

Comparto con ustedes lo que me envió a mi correo mi amiga Alma Delia Hernández Priego:

VERGÜENZA PARA MÉXICO

por Juan Miguel de Mora

(El Financiero)

1.- Instalar un retén en una carretera, al azar, por sorpresa, sin que nadie lo espere, con barricadas y bajo la amenaza de ametralladoras y pistolas detener a todo vehículo. Bajar a los pasajeros y secuestrar a quienes les parezca, hombres o mujeres de cualquier edad, a veces niños, llevarlos a la montaña, a los cubiles de los secuestradores y retenerlos tiempo indefinido, a veces muchos años, separados de sus familiares, de su vida y de su trabajo, es una canallada que ningún auténtico revolucionario puede hacer en nombre de nada; son actos de bandidos que no luchan por ninguna causa noble. Y lo han hecho durante décadas las llamadas Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) llamándolo burlonamente “pesca milagrosa” porque no saben a quién capturarán. Si acaso las FARC fueron revolucionarias en su origen, con sus actos dejaron de serlo hace años. Pero no nos interesan las FARC ni Colombia, sino la dignidad de México dentro y fuera de sus fronteras.

2.- Aprehender a un académico colombiano con maestría en la UNAM , Miguel Ángel Beltrán Villegas, que está en México haciendo una residencia posdoctoral en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales, y que ha sido profesor en diversas universidades colombianas incluyendo la Universidad Nacional de Bogotá, detenerle cuando va a Gobernación provisto de la documentación necesaria para tramitar la prolongación de su estancia, separarlo del abogado de la UNAM que le acompaña y, porque lo pide la policía colombiana –no el gobierno sino la policía-, extraditarlo sin más a la cárcel y la tortura, es un acto villano, cobarde y propio de un gobierno como el nuestro que no respeta los derechos humanos.Actos así han caracterizado la persecución por las ideas y el filofascismo de los gobiernos que lo hicieron, como los de Pinochet y Videla y aquí los de Miguel Alemán y Ernesto Zedillo, entre otros, además del actual, como estamos viendo. Si en México no se respetan los derechos humanos (lo prueban las constantes quejas y los informes de las comisiones de Derechos Humanos), las declaraciones, pronunciamientos y otras palabras de don Felipe Calderón Hinojosa, jefe del Estado, no tienen valor alguno. Si el Maestro por la UNAM Beltrán Villegas era o es miembro de las FARC, el licenciado –un grado académico por debajo de la Maestría , dicho sea con todo respeto y sin ánimo de ofender- Calderón, como abogado que es, sabe muy bien el procedimiento legal: el país que solicita la extradición lo pide con pruebas jurídicamente válidas, México la concede, si está justificada, y entrega al reclamado, pero dentro de los principios que regulan los derechos humanos. Si la violencia que sin duda ya está aplicando la policía colombiana al maestro Beltrán Villegas le ocasiona la muerte o daños graves, desde el primer golpe quedará en la cuenta de oprobio del gobierno de México, el de hoy, no aquél que en un tiempo fue ejemplo para el mundo, cuando condenaba igual a Mussolini (Abisinia) que a Stalin (Finlandia) y que, cuando eran perseguidos, recibía igual a comunistas que a fascistas, a los últimos los albergó y salvó en Madrid. Pero aquél era un México gobernado por hombres como Lázaro Cárdenas del Río y éste lo gobiernan los dedicados a suprimir libertades y “desaparecer” líderes sociales en los estados. Éste es el gobierno de los cardenales a los que hace millonarios con dinero del pueblo (Sandoval Íñiguez en Jalisco, por ejemplo), no importa cuántos pederastas mantenga el clero. Es el gobierno de los filofascistas semianalfabetos que suelen ser los gobernadores y alcaldes panistas, cuyo mejor ejemplo es Vicente Fox y cuya principal actividad es hacer leyes contra el aborto y mantener muy bajos los presupuestos de educación, para engañar y dominar a lo más ignorante del pueblo. La derecha –y derecha total es el PAN- sólo defiende las libertades cuando está en la oposición: fueron empresarios de derecha los que llevaron a Hitler al poder y lo apoyaron en la guerra y en sus crímenes, como Siemens, Krup y otros. La derecha mexicana apoyó a Franco y ya llevan contabilizados en España, nombre por nombre y pueblo por pueblo (está probado y siguen) más de 50 mil asesinados en la retaguardia franquista y después del triunfo del “Glorioso Movimiento” que nuestra derecha apoyó.

Hoy nuestro gobierno avergüenza a México violando la ley al entregar a la policía colombiana a un académico contra el que no existe ninguna prueba de delito.


lunes, 18 de mayo de 2009

Noción de una pérdida: tríptico en loor de Benedetti


A Víctor Miguel Villanueva, benedettiano incurable

1. Poemas de otro(s). Debo empezar aclarando algo: Mario Benedetti fue el poeta por antonomasia de mi adolescencia, lo cual quiere decir que su obra representa una debilidad permanente para mí. Y aunque esperaba en cualquier momento la noticia de su deceso, al conocerla no pude evitarlo: junto con las primera lluvias de mayo, una cascada de palabras que articuló su ingenio vinieron a mi mente: "Porque te tengo y no/ porque te pienso", "y en la calle codo a codo/ somos mucho más que dos", "nosotros cuando amamos/ es fácil de arreglar/ con sábanas qué bueno/ sin sábanas da igual", "no te duermas sin sueño/ no te pienses sin sangre/ no te juzgues sin tiempo", "los poemas suelen ser/ papel mojado" (parece ser que en el fondo lo que quiero decir es que prefiero al Benedetti poeta que al Benedetti narrador, si bien puedo aderezar esta racha de nostalgia mencionando un par de relatos entrañables: La tregua y "La noche de los feos"). Saber que no volveremos a escuchar su voz más que en la grabaciones (por suerte, no pocas) que hizo me ha dejado una terrible noción de su pérdida: hemos quedado un poco más pobres y un mucho más huérfanos.

2. Primavera con una esquina rota. En su literatura desfila un universo de oficinistas, transeúntes, rostros desconocidos en busca de uno que
ilumine el semblante del cielo: "No lo creo todavía/ estás llegando a mi lado/ y la noche es un puñado/ de estrellas y alegría". Estas líneas, que dan la impresión de estar dictadas por un impulso emotivo personal, en realidad, contrastadas con la totalidad de su bibliografía, revelan su vocación de darle voz al hombre anónimo de las grandes ciudades, el cual, en un efecto de espejeo, será el que componga el grueso de sus lectores. Pero además su muerte significa la ausencia de una personalidad que encarnaba a plenitud el papel del escritor comprometido con su momento histórico: aficionado al futbol que, como lo consigna Efraín Huerta, era "el puntero izquierdo" en aquel partido que en Cuba jugaron los intelectuales que apoyaban la revolución castrista; exiliado que renunció a la comodidad de integrarse al régimen militar y en cambio enarboló en el extranjero la bandera de la resistencia; poeta que dio a la cultura popular letras de canciones interpretadas por casi todos los miembros de esa corriente llamada Nueva trova, y en fin, personaje de sí mismo que en el filme El lado oscuro del corazón aparece recitándole a una prostituta sus propios poemas en alemán. Por extraña coincidencia del destino, este 17 de mayo, día en que se festeja el 120 aniversario del nacimiento de Alfonso Reyes (figura que, como Benedetti, debe medirse su estatura de la cabeza al cielo) ha muerto un hombre que más que un escritor era un ícono.

3. ¿Quién de nosotros? A pesar de mi "natural pacífico", hay que decirlo como es: asistimos al final de una época, misma que, en una datación personal, comienza cuando se forjó mi vocación lectora, allá por septiembre de 1981. Con excepción de Neruda y Lezama Lima, en aquel entonces estaban vivos y produciendo quienes conforman la última gran generación de escritores hispanoamericanos: Paz, Sabines, Onetti, Borges, Rulfo, Cortázar, Bioy Casares, Cardoza y Aragón, Eliseo Diego, Cabrera Infante, Juarroz, Lihn, etcétera. De los tres que sobreviven, uno (Fuentes) es una momia literaria, otro (García Márquez) vive haciendo variaciones de sus mismos temas y el único vital (Vargas Llosa) de repente publica libros (como el de homenaje a Onetti intentando revalorar a este gran autor uruguayo) que más que otra cosa evidencian de fondo el cumplimiento de un compromiso editorial. Entre todos ellos, debo reconocer que Benedetti no figura en el temario de lecturas de las materias correspondientes que se imparten en la Facultad de Filosofía y Letras (ni siquiera en la mía --a excepción de un montaje de Pedro y el capitán que alguna vez hicieron mis alumnos de CCH--, aunque nunca se sabe) pero, de cualquier modo, en mi fuero interno estoy consciente de que si bien dentro del aula se debate sobre libros de hechura más compleja, al salir del salón y reintegrarme en la calle a mi tarea de peatón, luego de cruzarme con una muchacha de mirada triste, soy capaz de sentirme, otra vez, un Martín Santomé cualquiera.

jueves, 14 de mayo de 2009

Baby face



Mortandad del granizo que era piedra

Y ahora vuelve a ser agua.
Ya no hay jardín de hielo.
Todo fue
Un espejismo de la lluvia
--José Emilio Pacheco--

Ya cerca de cumplir los cuarenta
siento que envejecí diez años en un día:
hoy, por ejemplo, no tuve la fuerza
de antaño para evitar el cierre
de las puertas del vagón del metro
al querer subir de último minuto.

Trazos son como surcos que se hunden en mi rostro
deshaciendo aquel pacto con el demiurgo
que de un día para otro me aliviaba
la torcedura del tobillo:
ni qué decir de aquellos afanes
por el antojo en perseguir ninfas asépticas,
silenciosas termitas cavando túneles
en mi carne y mis huesos.


Cómo quisiera asestar un puñetazo
en la cara del tiempo,
o cortar el grosor de un rayo
usando como espada la vista.

Ya no soy ni la sombra
de aquello que antes me asombraba:
ahora sólo en sueños me visita,
intacto, el rostro de la mujer amada,
y sólo en sueños vuelvo a ser nieto
de mis proyectos para un futuro remoto.

lunes, 11 de mayo de 2009

La ruptura de la tradición


El concepto fue acuñado por el maese Octavio Paz: su ingenio le permitió el el prólogo de la celebérrima antología Poesía en movimiento, utilizar las imágenes del I ching para explicar la evolución de la tradición poética nacional. Estimo no es aventurado (y sacrílego) emplear el término de "ruptura de la tradición" para hablar de la liguilla del futbol nacional que se avecina. En todo caso no seré prolijo, en atención a aquella sentencia de Gracián, de que "lo bueno si breve, dos veces bueno": yo si acaso soy malo en esta querella espero que al ser breve resulte no tan malo.

Exceptuando el Cruz Azul, que de todos modos puede cumplir nuestra hipótesis pues su ingreso en el circuito del balompié se al año de 1964 (si bien su origen data desde 1927), lo que quedó demostrado es que ninguna escuadra (en estricto orden alfabético: América, Atlante, Atlas y Guadalajara) de las que hace 65 años arrancaron con la etapa profesional de este deporte calificó a la liguilla. El otro dato interesante es que de los ocho calificados, sólo Puebla (que ingresó a a la primera división en 1944) y Monterrey (que lo hizo en 1945) pueden defender un rancio abolengo dentro de este historial. Con el Pachuca sucedería algo parecido, pues su origen data de 1901, pero de 1922 a 1950 desapareció de las participaciones futbolísticas y en 1951 fue fundador, pero de la segunda división nacional. No sería hasta 1967 que lograría acceder al máximo nivel de competencia en nuestro país, y de vez en cuando, en las décadas de los setentas y noventas, estuvo ascendiendo y descendiendo. Toluca es el otro equipo con trayectoria brillante, no sólo por lo realizado a últimas fechas, sino porque desde su ascenso, en 1953, se ha mantenido entre los conjuntos que animan el torneo local.

Lo sintomático viene con los otros cuatro equipos, hasta cierto punto advenedizos. Pumas, que es de los cuatro que más afición tiene, remonta su boleto de acceso hasta 1962, Tecos de la UAG en 1975, Jaguares de Chiapas en 2002 e Indios de Ciudad Juárez, en 2008 (hazaña que comparte con La Piedad, que en 2001 también hizo la hombrada de ingresar a la liguilla en el mismo año en que ascendieron). Revisando las estadísticas fecha por fecha, estas cuatro escuadras fundamentaron su pase a la liguilla a costa de los cuatro históricos arriba mencionados, lo cual es un diagnóstico que llevaría a pensar en una generación de relevo semejante a la que con el paso del tiempo hizo que los otros conjuntos fundadores de la liga en 1943, ADO, Asturias, España, Marte y Moctezuma desaparecieran.

Algo parecido indica el descenso del Necaxa (que es ave de tormentas pues ha experimentado incluso desapariciones, para volver luego por sus fueros), equipo que debió ser de los fundadores en 1943, pero que rechazó el profesionalismo, aunque eventualmente se vino integrando a él en 1950, y el paupérrimo porcentaje que exhibirá el América (que de esta forma estaría volviendo al origen, dado que a mediados del siglo pasado era habitual que terminara en último lugar de la tabla, sólo que tuvo la suerte de que en aquel entonces todavía no se instituía el descenso) para el siguiente torneo, que junto con el Guadalajara, son los equipos que más participaciones consecutivas tienen en la liga. Quizás ahí en el infierno del descenso se encuentre con Atlas y Atlante, a quienes también se les han quemado los pies, en la idea de creer que sólo los colores de una camiseta son los que juegan.

viernes, 1 de mayo de 2009

El naufragio de la influenza


No me consta que el chupacabras haya existido, pero sí conocí a un tipo que era el chupachavas (otros más ingeniosos le llamaban el "goloso de rorras"): quienes estudiaron conmigo en la Facultad de Filosofía y Letras podrán dar fe de ello.

Preámbulo: "Silencio en la noche,/ ya todo está en calma,/ el músculo duerme,/ la ambición descansa", reza la letra de un tango, muy ad-hoc para introducir un tópico así de trágico, y eso que aún no se revela cabalmente la magnitud de semejante calamidad. Acerca de su origen pupulan en la web un número importante de hipótesis peregrinas, y otras que no lo son tanto, y dado que la proyección de los acontecimientos seguirán enmarcándose en signos de admiración y luego de interrogación (o inclusive juntos al mismo tiempo), de lo único que se puede hablar con cierto grado de certeza es de lo ocurrido hasta este día 7 luego del inicio del fin del mundo.

La lectura sanitaria ("mátenme porque me muero"). Quizás es sobre este punto que carezco de referentes realmente precisos, sin embargo me aventuro a lanzar las siguientes interrogantes: ¿cómo se pueden mezclar virus de procedencia porcina y humana (e incluso haste de origen aviar norteamericana) con naturalidad? Las suspicacias acerca de una epidemia de probeta parten desde este punto, a lo cual se suma el notorio atraso de la investigación científica en nuestro país con respecto de los vecinos del norte: eso y la insuficiente cobertura y capacitación médica rubrican las defunciones dadas hasta el momento. Lo que existe detrás de esa oscura pared podrá ser equitativo, sin embargo queda claro que no vale lo mismo la muerte de un estadounidense que la de un compatriota. Además el tema de moda termina por imponerse ya que según el secretario de Salud la contingencia epidemiológica va por buen camino porque sólo un porcentaje menor de los decesos por males respitarorios corresponde al virus mutante, de lo cual se deduciría, ¿entonces el resto de los fallecimientos, estadísticamente hablando, estaban previstos?

La lectura política ("yo te aseguro que yo no fui"). Las coincidencias no existen en el terreno del poder, aunque en este caso la magnitud de las mismas haga suponer que su presencia resultó inevitable. La visita de besamanos de Obama, la actual guerra contra el narco, la crisis financiera globalizada, las protestas mineras (como en el siglo pasado) en Cananea, la suspensión de la marcha del 1° de mayo, conforman un bonito coctel. No obstante, deseo ser más perspicaz aún, no sólo ante la probable intervención del gobierno gringo, sino también de la OMS y otros organismos internacionales que difícilmente se subordinarían a la maquinación de un complot por parte de nuestros flamantes gobernantes, aparte de que su capacidad maquiavélica no da para tanto, por lo que su papel dentro de la actual coyuntura no pasaría de ser más que de cómplices.

La lectura económica ("allá tal como aquí, en la boca llevarás sabor a mí"). Echándole números el asunto se pone más tétrico. Si bien es probable que en este rubro caiga en un poco de exageración, dado que en cierta proporción la parálisis financiera del país estaba considerada por el puente del primero al cinco de mayo (cuántos recesos del sector productivo no se han efectuado hasta la fecha sin que el país se venga --más-- para abajo), es inegable que las secuelas de esta coyuntura tarde o temprano se harán sentir. De cualquier forma no quiero despedirme (bueno, como decía Vallejo, es un decir) sin dejar constancia de que, en una estimación optimista, tal vez no muramos de contagio, pero parece que el golpe mayor vendrá como parte de una agudización de la crisis económica creada dentro de la orden del día de un laboratorio, foráneo of course.

En fin que si el conteo final va en secuencia regresiva (con todo y sismos incluidos) viene a colación una enseñanza palpable: que si el mundo se está acabando, hay que hacer todo lo posible para estar junto a las personas que más se ama.

miércoles, 1 de abril de 2009

Revista de la UNAM...



Lo que continuación me atrevo a comentar puede ser objeto de polémica, y no faltará quien haga la observación de que estoy hablando por la boca de la herida. Sin embargo confío en que todo aquel que se tome la molestia de leer estas líneas sabrá discernir los elementos de juicio que someto a su consideración.

Desde hace unos años se ha generalizado una tendencia en el área de Difusión Cultural de la UNAM en el sentido de hacer rentable el patrimonio que en esta área administra nuestra casa de estudios. Para decirlo en dos palabras: la eficiencia administrativa pasa a través de la necesidad de que cada dependencia universitaria genere recursos por su cuenta. No quisiera parecer tremendista pero todo ello apunta al hecho de presuponer que en algún momento se reducirá y, hasta es posible, se anule todo subsidio por parte del gobierno federal, derivando así en una situación en la que cada quien se rasque con sus propias uñas. Tal pareciera que no basta con cumplir la función que le ha sido encomendada a la UNAM, esto es, la generación del conocimiento a un nivel de excelencia, la cual se puede constatar a través de los estándares internacionales en los que su desempeño es frecuentemente reconocido. No: además la cultura y la ciencia deben ser productos vendibles.

Bajo esa divisa, lo sucedido con el recientemente inaugurado Museo de Arte Contemporáneo o los bandazos que han dado ciertas publicaciones que edita la UNAM son muestras elocuentes en tal sentido. Así, los ajustes presupuestales obligaron por una parte a cerrar la versión impresa del Periódico de Poesía, para remitir esta publicación al soporte digital, y por el otro lado se confinó el prestigio de la Revista de la Universidad a desempeñar el papel de aparador para las plumas del star system mexicano a expensas de prever, con ello, que la publicación debería sostenerse de sus ventas. Ignoro en qué proporción esta apuesta ha sido favorable o no, pero lo que sí es claro es que ha desvirtuado el propósito de vocero del quehacer cultural universitario que le dio origen.

Desde luego puedo dar referencias del punto de quiebre a este respecto: durante la dirección de Alberto Dallal la revista conectaba muy bien la posibilidad de hacer desfilar tanto la parte creativa como la reflexiva de escritores como Francisco Hernández, Daniel Sada o David Huerta, al lado de los especialistas, maestros e investigadores universitarios que encontraban en sus páginas una salida pública, más allá del aula y del cubículo. El balance de los dos ámbitos era el deseable y si en algún momento se pudo pensar en darle preferencia a alguno, en concordancia con el precepto de ampliar el horizonte del conocimiento, resulta lógico suponer que el claustro universitario debería llevar la preeminencia. Sin embargo, cuando vino el relevo directivo fue precisamente este sector el que acabó siendo proscrito, cerrando la posibilidad de ser un foro de difusión y discusión hacia la sociedad, no sólo en el área de la humanidades, sino también en el quehacer científico profesional académico.

Los únicos académicos que lograron mantener su lugar en la revista fueron quienes reportaban una garantía de venta por su encumbrada trayectoria, tales como Miguel León Portilla, Julieta Fierro o Antonio Alatorre. Los nuevos cuadros de profesores e investigadores, que en su momento ya habían hecho su aparición durante la referida anterior época, quedaron confinados a las respectivas publicaciones generadas en la dependencia a la que se encuentran adscritos y en su lugar los Carlos Fuentes, los Jorge Volpi, los Elena Poniatowska se volvieron la panacea, no porque hubiera mayor sustancia en sus contribuciones editoriales, sino porque significaban una mayor posibilidad de venta, con lo cual Revista de la UNAM no se diferencia de la oferta editorial de Letras libres o Nexos. Y aquí no quiero pasar por alto esta observación: no se trata de desentenderse del sistema de mercado editorial donde toda publicación está sujeta a las leyes de compra-venta, situación que afecta precisamente a la UNAM por la pésima distribución de su acervo, sino de atemperar la situación y revisar la planeación de objetivos. Ni siquiera abogo por cerrar la opción a que los autores "consagrados" encuentren un espacio en esta revista. Creo más bien que si se continuaba el balance mencionado la ganancia era para todos: los autores conocidos mantendrían una presencia prestigiosa, generando recursos a través de los lectores que se dejan llevar, antes que por la calidad, por el peso de un nombre y una trayectoria, y sus aportaciones se podrían contrastar muy bien con la producción cognitiva de académico universitario. Nada de eso se le ocurrió a los integrantes del actual directorio quienes, tal vez ignorándolo, han pervertido su objetivo elemental.

Vuelvo, pues, a mi argumento inicial: no es porque yo pertenezca al sector damnificado por semejante política editorial, sino apelando a los propósitos esenciales que justifican que esta publicación lleve el sello de la UNAM, es que digo que desde hace casi diez años la revista que ostenta su nombre se halla cabalmente secuestrada.

miércoles, 4 de marzo de 2009

Altamirano: apostillas para una clase sobre el romanticismo en México


Pongamos esto como planteamiento inicial: el romanticismo en México fue, medularmente hablando, inexistente. Sin embargo hay varias circunstancias que aproximan a esta corriente estética con la creación artística y literaria decimonónica en nuestro país. Ayer que cubrí a la Dra. Lilian Álvarez en una sesión de clase sobre la identidad mexicana dentro de las letras mexicanas del siglo XIX, utilicé para clarificar este punto de vista tres poemas eminentes de Manuel Acuña, Ignacio Manuel Altamirano y Ramón López Velarde, el "Nocturno a Rosario", "Al Atoyac" y "Hormigas", ya que curiosamente, en términos formales, los tres coinciden por estar escritos en versos alejandrinos. El famoso "Nocturno" no es romántico por su profusión pasional, debido a que en la imaginación del poeta su ideal con la amada es consagrar su unión con ella bajo el rito estrictamente religioso del matrimonio: es digno mencionar al respecto el escozor que provocaría en Byron semejante imagen. Por lo tanto, si queremos encontrar una verdadera veta romántica en Acuña será necesario acudir a su creación "Ante un cadáver" (en tercetos endecasílabos que hacen recordar la Divina Comedia dantesca) o a los fragmentos de "Hojas secas", cuyo tono es cercano a las Rimas de Bécquer.

La idea de la originalidad, que las vanguardias del siglo XX llevarán hasta su límite, es la divisa esencial de toda obra romántica. Para acceder a ella el artista debe eludir sus referentes inmediatos: de ahí la huida al pasado, el gusto por las ruinas, la búsqueda del sueño como el espacio gratificante, o la preeminencia de un regreso a una vida apegada al dictamen de la naturaleza. Al mismo tiempo, todo lo anterior depende de una introspección individualizada, de modo que compartir dicha experiencia de búsqueda era concebida, si no como algo imposible, sí por lo menos difícil en alto grado. De este modo la noción de patriotismo que se le ha adherido al romanticismo queda bastante relativizada. Todo esto viene a colación porque en su poema dedicado "Al Atoyac", si bien hay una exaltación de la naturaleza, resulta complicado asumirlo como un texto romántico porque lo que pretende Altamirano es alabar el territorio nativo, y otra peculiaridad implementada por los románticos es la huida a espacios que no le son propios o familiares, como lo hará Goethe al viajar a las ruinas romanas, Keats al componer un poema "A una urna griega" y el mismo Byron, muriendo sí, por una causa patriótica, pero que para él era romántica en tanto inusitada, durante la Guerra de Crimea. Por lo tanto, la nota folclórica de autores que siguieron a Altamirano en esta línea de escritura podría calificarse más bien de costumbrista, inclusive dentro de las dos grandes novelas de este periodo: Los bandidos de Río Frío de Manuel Payno y Astucia de Luis G. Inclán.

Y justamente hablando de este género narrativo, hace 140 años Altamirano publicó una novela que pudiera resultar lacrimógena si no fuera porque detrás de la historia sentimental esconde una enseñanza política: no podría ser de otra forma tratándose de un escritor designado como "Maestro" no sólo en su función docente, sino como guía de varias generaciones de escritores mexicanos. Me refiero a Clemencia, obra en cuya trama, como sucede en su poema "Al Atoyac", lo que pretende el escritor es asentar una identidad nacional, y en el caso de esta narración una de tipo político ante la coyuntura que sirve de trasfondo a la trama argumental. En principio, parecería que las actitudes del protagonista, Fernando Valle, determinan una cercanía al prototipo del héroe romántico, encarnando en su amor imposible por Clemencia una misión que lo rebasa del todo; sin embargo detrás de esa idea de sacrificio hay más una enseñanza patriótica que moral, pues su fidelidad al sentimiento amoroso termina aterrizando en una fidelidad al régimen juarista, pues él representa alegóricamente a la causa republicana, del mismo modo que Enrique Flores, el militar traidor a esta causa, representa en cariz rubicunda a esa tendencia conservadora que quería un gobernante europeo, mientras que Clemencia alegoriza justamente al país, dividido entre ambas tendencias, si bien cuando Fernando Valle es condenado al fusilamiento, toma partido por él en el último momento, lo cual desliza la moraleja propuesta por Altamirano de que todo buen mexicano debía estar a favor del régimen juarista (algo de lo que después el propio Altamirano habrá de desistir).

Y sobre el poema de López Velarde... Bueno, ésa es otra historia.

jueves, 12 de febrero de 2009

Paralelo Darwin-Cortázar


Uno nació exactamente hace doscientos años. El otro murió exactamente hace veinticinco años. La casualidad no es tal, porque si no entonces el amor sería concidencia y no destino. Y aunque es de mala etiqueta venir ahora a contraponer efemérides y hablar mal de quien tanto aportó al avance (que no evolución) de la especie humana, el entrecruzamiento obligado por las fechas me hace recordar el modo lejanamente zoológico con el que Cortázar describía a los animales:

Tortugas y cronopios

Ahora pasa que las tortugas son grandes admiradoras de la velocidad, como es natural.
Las esperanzas lo saben, y no se preocupan.
Los famas lo saben, y se burlan.
Los cronopios lo saben, y cada vez que encuentran una tortuga, sacan la caja de tizas de colores y sobre la redonda pizarra de la tortuga dibujan una golondrina.

Desde luego que la contribución para responder a la gran pregunta, "¿dónde venimos?" es invaluable, pero como si se tratara de un nuevo dogma religioso, el deternimismo natural devino, en términos espirituales, en una empresa de cortarle las alas al alma y, así sea contra natura, el precepto cortazariano nos recuerda que las tortugas también tienen permiso de volar. La foto a la que este texto sirve algo así como de pie, me hace recordar que ayer llevé a incinerar a mi gata, una preciosa Bombay negra que caminaba como si desfilara en una pasarela de modas, situación que daría un respaldo de autoridad a Darwin, al demostrar cómo la elegancia es, antes que humana, atributo característico de ciertas especies animales.

Pero más que dividir la intención de estas palabras es la de conjuntar a quienes el calendario les ha deparado una misma casilla. Quizás la única hazaña del hombre ha sido evidenciar que, además de lograrlo en términos físicos, es capaz de evolucionar espiritualmente (si bien las deshonrosas excepciones pululan por todos lados) y la moraleja con que puedo concluir esta intervención sería que ambos próceres nos hicieron ver que aunque haya podido llegar a la luna (hace cuarenta años, ya que andamos efiméricos), por principio de cuentas el hombre sigue siendo un mono con pleno derecho de estrellar su cabeza contra el cielo de la rayuela...

domingo, 8 de febrero de 2009

La espada de Damocles o el juicio de la historia


Para retomar este espacio existe un repertorio de sobra: el haber escapado al menú del "pozolero", el advenimiento de un nuevo mesías en la Casablanca, el paupérrimo nivel del combinado nacional de futbol, el régimen autártico que respecto a las leyes electorales han amasado las compañías televisivas en el país, etcétera. Sin embargo, en términos de elevación reflexiva, he elegido la controversia sobre la posible existencia, o no, de una política de exterminio contra los judíos en Europa durante el régimen nazi, misma que ha sido puesta en duda por el obispo inglés Richard Williamson.

Los antecedentes del caso se remontan 20 años atrás, cuando Juan Pablo II declaró la excomunión a los obispos ultraconservadores, encabezados por Marcel Lefevre y seguido, entre otros, por el mencionado Williamson, que cismáticamente proponían un regreso a varias formas tradicionales de la liturgia católica, entre ellas la misa en latín. La llegada de Joseph Ratzinger a la silla pontificia auguraba la posibilidad del perdón para los prelados sobrevivientes, pero en un nuevo gesto de rebeldía a la jerarquía eclesiástica, el obispo Williamson declaró a un medio de comunicación sueco que el holocausto no era (parafraseando al siempre mal recordado secretario de Hacienda de Carlos Salinas, Pedro Aspe Armella, cunado le preguntaron sobre la pobreza en México) más que "un mito genial". La reacción del Vaticano no fue más lúcida: el perdón, que ya había sido otorgado, quedaba en suspenso hasta que el susodicho personaje se retractara de sus palabras.

El avance cronológico de la historia no es garantía de avance en cuanto a las ideologías, y del mismo modo que resulta cuestionable que los jerarcas de la Iglesia católica, apostólica y romana sigan aplicando todavía métodos inquisitorios de conciencia como hace algunos siglos, así de incongruente es la reacción de rabinos de Israel, que si bien sintieron ofendidos ante la referida declaración, no fueron capaces de condenar con la misma energía los procedimientos salvajes que el ejército israelí implementó durante la reciente ofensiva emprendida contra el pueblo palestino en la franja de Gaza. Así las cosas, la hipocresía y doble moral alcanza por igual a dirigentes espirituales judíos y católicos, mientras que, a pesar de su ex abrupto, el obispo Williamson, aunque políticamente (e históricamente) incorrecto en sus declaraciones, se nos revela al menos como una persona honesta.

Cuando Plutarco ideó sus Vidas paralelas, encontró rasgos en figuras públicas de su época que inevitablemente remitían a repeticiones, verificadas en el transcurso del tiempo, de ciertas situaciones en la vida de algunos personajes de la antigüedad clásica. La idea de la transmigración de las almas se alimenta de este tipo de situaciones, como bien lo señaló Borges en su cuento "La muerte y el traidor". De esta forma, el desenlace de la comedia parece previsible: con una espada de Damocles pendiendo sobre sí, al igual que en su momento lo tuvo que hacer Galileo Galilei (rehabilitado en sus derechos religiosos el 31 de octubre de 1992, por el mismísimo papa Juan Pablo II), el prelado se retractará públicamente (eso sí, a diferencia del astrónomo italiano, sin necesidad de concurrir ante un jurado ecuménico: para eso están los medios de comunicación), no sin antes confiarle sotovoce a alguien que lo acompañara en tan grave momento (y, supongo, de su entera confianza), unas célebres palabras que dirían, más o menos así: "y sin embargo, el holocausto no es más que un mito"...

viernes, 2 de enero de 2009

¿Año viejo o año nuevo?


Salvador Novo acostumbraba, allá por los años sesentas, a cerrar el ciclo anual con un soneto en el que daba cuenta de algún suceso notable, o simplemente del suceder del tiempo. Como desde hace años vengo ensayando un tipo de endecasílabo, distinto al convencional, a continuación les comparto mi atisbo lírico dentro de esta rancia tradición.

SONETO AL AÑO VIEJO



Por una llamada sin respuesta,
por una respuesta sin certeza.
Laura Arzola Guerra

El año ya muestra luida su tela,
se cierra el ciclo de forma inminente
y tiene su arribo más que promesa
tintes semejantes a una amenaza.

En su marcha nos mantiene sujetos
el tiempo a su vocación sordomuda
y antes que alegrarse por lo que trae,
nostalgia invade por lo que se lleva.

Cuando una incógnita nos pinta el rostro
sólo se es dueño de lo que nos falta
y si son mejores los días idos,
pues le sostienen sus obras al tiempo,

la frase que al borde del labio asoma
deberá decir: "feliz año, el viejo".

domingo, 14 de diciembre de 2008

Triste futbol...


La emoción sustituyó a la calidad y una escuadra bien dirigida hizo lo suficiente para proclamarse campeona del torneo de futbol nacional, galardón que desde su primer episodio parecía decidido, pero ni a fuerza de corazón el Cruz Azul pudo desprenderse del estigma que pesa sobre los llamados equipos "grandes": Guadalajara, América y Pumas, junto con los mencionados cementeros. Estado de transición, o de franca crisis, la desorganización directiva, la premura por obtener resultados, la mediatización de algunas cuantas figuras, así como la mediocre actitud de algunos jugadores han evidenciado en esta liguilla una situación más propia de un melodrama en razón de que, si no es por la lesión de César Villaluz o la displicencia toluqueña para permitir que les empataran, sólo la repatriación de Cuauhtémoc Blanco pudo agregar un incentivo a esta competencia en su etapa final. Crisis que afecta inclusive al paupérrimo desempeño de la escuadra nacional, que hace unas semanas corrió serio peligro de no acceder a la etapa definitiva del selectivo rumbo a Sudáfrica 2010.

No obstante, como en todo, visualizar la situación desde otra arista puede ayudar, no a ver las cosas de manera optimista, sino a precisar que todo esto no es sino parte de un desarrollo habitual de nuestro futbol. Si comparamos con la hegemonía que los equipos verdaderamente potentes de sus regiones poseen, habría que decir que, dentro del continente americano, el nivel de Boca o de River radica en que entre ambos equipos acaparan casi el 50% del total de los campeonatos disputados en Argentina. En España, el Real Madrid tiene casi el 30 por ciento de los títulos, en Inglaterra este galardón corresponde al Manchester United, y en Alemania sucede otro tanto con el Bayern München. En nuestro Mexiquito (futbolísticamente hablando, pues a pesar de los crasos errores arbitrales, el desempeño de los nazarenos sigue siendo superior al de la mayoría de los jugadores profesionales de la actualidad) las "súper" Chivas, el equipo en activo más ganador (según esto) habiendo recién llegado al campeonato 100 acumula la fabulosa cantidad de 11 coronas, que junto con las 14 del América apenas alcanzan el 25% del total (en estas cifras el atento lector notará una incongruencia matemática: cosa sumamente natural si se trata de algo organizado por la FMF).

Es cierto que habrá quien vea en esto una posible democratización del torneo local, y ante la situación de ver a los llamados grandes acumular subcampeonatos, como últimamente ha dobleteado Cruz Azul, y antes que ellos Pumas y América (si bien dentro de los torneos cortos el saldo de Pumas, Chivas y América es ligeramente positivo debido a que han obtenido dos campeonatos contra un subcampeonato), parecería que estamos presenciando un cambio generacional a favor del Pachuca (campeón de la Sudamericana, además), Santos Laguna y, por supuesto, del Toluca, del mismo modo como en la década de los setentas y ochentas América, Cruz Azul y Pumas fueron el relevo de los equipos tapatíos Chivas y Oro, de los capitalinos Necaxa y Atlante y de los de tierra adentro como León, Veracruz y Zacatepec, que sustituyeron a los de origen hispano Asturias y sobre todo el España, los cuales ocuparon la escena que antes que ellos dominaron el British Club o el México Cricket, de origen más o menos foráneo, junto con los nacionales Pachuca o el mismo América. Sin embargo el punto queda en el aire: me resulta difícil no asociar la grandeza de un sistema de competencia futbolística que no se sustente en una auténtica grandeza por parte de sus equipos más importantes, y ésta, al hacer el saldo del centenario de torneos en nuestro país, es realmente inexistente.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Señas de identidad


Jorge Teillier es a la vez el veneno y el antídoto para la desesperanza. Tomo un poema como "Otoño secreto" de su primer libro de poemas, y uno de su último poemario titulado En el mudo corazón del bosque que más abajo transcribo y la fórmula se repite: este mundo tal y como nos enfrentamos a él, es altamente insatisfactorio, pero en él mismo se encuentran las claves secretas para trascender hacia ese otro ámbito pleno y abierto a los sueños no siempre placenteros (la muerte, el tiempo acechan con alevosía). Esto lo digo para desarticular la idea, en primer lugar de verlo como un poeta necesariamente evasivo, y por el otro para apuntalar la imagen de encontrar su escritura ligada a la naturaleza y no suponiendo dentro de ella el ocultamiento de otra realidad, porque justamente ese ámbito de contacto esencial con la naturaleza es el puerto de llegada. Teillier plantea el conflicto existencial de un hombre que en las grandes urbes no encuentra su lugar, pero que de regreso al terruño visualiza, así sea en forma fantasmagórica, un lugar de pertenencia. En las ciudades un edificio o una calle sustituye a otra, mientras que en el pueblo fantasma lo que fue (molinos, tiendas, árboles, animales domésticos, familiares) sigue siéndolo de algún modo. Siempre hay un rostro en el cual reconocer un gesto familiar, un rasgo que nos dé señas de identidad.

SIEMPRE VUELVE UN ROSTRO

Siempre vuelve un rostro, siempre
en el chubasco que cae repentino, en las
islas de las nubes.

Silencioso se asoma un obscuro sol
en las ventanas. Tu hermana lo retiene
un momento entre los dedos
y luego las manos vacías recorren muros
blancos con sus sombras.

Siempre por el patio asomas
a buscar el rostro de alguien.
Un chasquido se oye: es un chubasco
o un fantasma de un niño que vivió aquí hace tiempo
y vuelve a escuchar como la madre lee a su hijo.

Un rayo de sol ha quedado encerrado
en el rellano de la escalera
el sueño hace señas con su linterna
el sueño nos despierta

y la voz de la hermana cruza entre las nubes
la hermana que no conocimos.

martes, 11 de noviembre de 2008

Mouriño y los intocables o las varias versiones de un atentado


1) En la versión fílmica de la famosa serie de Los intocables (Brian de Palma, 1987), se halla una escena en la que, ante la presunción de ser Eliot Ness y sus ayudantes quienes perseguían a Al Capone, eran ellos los que estaban fuera de peligro, en su calidad de perseguidores; entonces Capone ordena a uno de sus sicarios darles una lección matando al asesor contable de Ness, a quien le dejan un mensaje advirtiéndoles que son "tocables". La cúpula oligárquica que lleva los destinos de esta nación, y que según dicen opera conforme a derecho combatiendo al crimen organizado, no se diferencia de esta camorra mafiosa más que en el hecho de que Calderón (más que Eliot, monstruo del lago Ness) y sus secuaces están, sobre todo después de lo sucedido hace una semana, desorganizados (y por supuesto, tan tocables como lo puede ser la alteración de las pruebas para descubrir las causas del avionazo).

2) ¿Qué sigue ahora: canonizar a Mouriño (que junto con el inefable Santiago Vasconcelos, luego de los informes filtrados por miembros del cártel de Sinaloa, dentro de este ajuste de cuentas con las bandas de narcos tuvieron que ser silenciados) cumplió su evangélica misión? ¿Canonizar a Obama que apenas la empieza? Como diría Vicentico y el resto de los Fabulosos Cadillacs: "latinoamericanos: no hay nada que festejar". Siendo indulgentes lo más que se le puede conceder al político fogueado a la sombra de Cicerón y lo más agudo de la oratoria romana es que, como sucedió con los pueblos conquistados a punta de espada, tengamos en él a un emperador como lo fue Trajano (quien no era latino de nacimiento, sino de la región ibérica, pero asimilado a la cultura grecolatina, y quien logró darle a Roma su máxima extensión territorial), defensor a ultranza de los intereses del imperio. Así las cosas, parece que en una proporción inversa, en el mismo porcentaje en que Obama intente equilibrar el nivel de vida de los estadounidenses, tendrá que aplicar medidas "dolorosas" en el exterior. Total, ya ha quedado demostrado que hay formas más sutiles de dominación que la punta de una balloneta o de una bazuca. No obstante con ánimo optimista esperemos ver en él, si de emperadores romanos se habla, una especie de Marco Aurelio, sin perder de vista que para haber llegado a donde lo hizo una de dos, o tiene poderes extraordinarios en virtud de su popularidad (en situación semejante a la que tuvieron Perón o Hugo Chávez, más recientemente), puesto que para eso se inventó la democracia (y ahí sí ni la propia Grecia estuvo libre de los tiranos) o en definitiva habrá de transigir y obedecer los lineamientos que el capital internacional le dicte. A estas alturas de la historia, si se pudo desaparecer al secretario de Gobernación de un país tercermundista, quién puede olvidar que del otro lado del Río Bravo bien que se pudo hacer lo mismo con el otro mandatario demócrata incómodo que fuera asesinado en Dallas.

3) Esto lo dijo hace algunos años un profesor de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM: "la única diferencia entre un republicano y un demócrata es que unos van a misa de domingo a las once de la mañana y los otros a las doce"...

4) Por cierto, para despejar las dudas sobre un posible sabotaje al artefacto volador en el que iba Mouriño y compañía, efectuado desde San Luis Potosí, las autoridades se apresuraron a afirmar que la nave estuvo todo el tiempo bajo la vigilancia... de los saboteadores, por supuesto.

5) El circo, más que cerco informativo, colocó un día después del desplome del avión al secretario de Comunicaciones, Luis Téllez, en un
reality show diciendo que el aparato seguía la trayectoria correcta, llevaba una comunicación fluida con la torre de control y seguía las instrucciones de vuelo tal como se había planeado. Esto quiere decir que si el avión se vino para abajo no deberíamos de sorprendernos: también eso estaba planeado.

6) Entre los rumores del contenido de las grabaciones de las cajas negras (y así no esperar 11 meses para que nos digan las mismas mentiras) trascendió este fragmento: "Cuando me vaya, para Venecia, adiós Lucrecia, te escribiré, te escribiré... Tira de la vela, tira de la vela, de la vela estoy tirando al son de la mandolina, adiós Catalina mía, noches de cabaret... --Baja Dumont, baja Dumont, que aquí te espera la comisión que ha de llevarte a la Antequera --Que se vaya donde quiera que no me pienso bajar, que me pienso dirigir hacia el Peñón de Gibraltar"... Toda versión es válida, puesto que el poder, por la gracia de serlo (tal como lo anoté en mi anterior colaboración) no necesita tener razón.

7) Y no hablemos de los cotos de poder inculcados en el medio cultural y más específicamente literario de nuestro pobre país (como en un poema lo sentenció Efraín Huerta). El intimidante despliegue de recursos destinados a homenajear al octogenario escritor que como mayor gracia dio a las letras nacionales algunas novelas de valor, tanto por instituciones privadas como públicas (entre ellas la UNAM), no hace sino dejarme pensando en la falta que nos hace tener un héroe intelectual, y ante su ausencia no tenemos más remedio que rendirle pleitesía a nuestra máxima momia literaria: lo siento por Jorge Volpi, quien se declara su heredero pues parece que toda su herencia será, apenas, una cripta.

lunes, 3 de noviembre de 2008

El trámite más inútil...

Son tiempos electorales en el vecino país del norte y todo apunta hacia el inminente arribo de Obama a la máxima magistratura política. Además de la simpatía por un hecho inédito que parece reconocer la presencia del elemento africano en la sociedad norteamericana (como si ésta no se hubiera dado de manera consistente en áreas como el deporte o la música, sólo por mencionar las más destacadas), poco hay que festejar, no sólo porque no existe ni el más mínimo indicio que dicho resultado redunde en provecho de los mexicanos, sino porque aunque se difundan las bondades del sistema electoral gringo, lo cierto es que su sistema político está haciendo agua desde hace tiempo. El gran peligro de la democracia, ese brillante invento de los griegos, radica en que unos son más iguales que los otros y cuando, por cuestiones pragmáticas, la ciudadanía cedió su voz a los así llamados "representantes" del pueblo, lo cierto es que le otorgaron el privilegio de ser representantes, pero de sus propios intereses (simplemente los aguinaldos, viáticos y prebendas que se autodestinan nuestros inefables diputados y senadores no hacen sino refrendar este aspecto). Por lo demás no se puede pasar por alto que en esencia aspirar a una auténtica democracia es quimérica en virtud de que nadie, por más comprometido que esté en su función de representatividad política, está dispuesto a renunciar a su provecho a cambio del de sus representados. En conclusión, no estamos hablando de que la democracia sea defectuosa (y que en sentido inverso esté en posibilidad de ser perfectible), sino que es falaz de origen. Y si los demócratas no logran coronar su empresa de llevar a un afroamericano a la presidencia, no habrá más que recordar lo sucedido en México hace más de un par de años, donde se demostró que el trámite más inútil, efectuado por nuestras instituciones, es la declaración del vencedor en la contienda por la presidencia: desde luego que uno puede votar por quien le dé la gana, pero está fuera del alcance de sus manos determinar quién habrá de ocupar tan alta investidura.

El montaje realizado por el sistema financiero mundial es otro ejemplo de ello: según esto el libre mercado resultaba la opción idónea porque, ya fuera como productores o consumidores, cualquier persona de estatus medio estaba en posibilidad de intervenir dentro de ella. Otra teoría falsa: si en el caso de un gobierno perverso que juega pendularmente con los recursos de la clase trabajadora en el caso de sus pensiones le permite desaparecer un infame monto de ellos, poco se puede esperar de la iniciativa privada al realizar el manejo de los mismos. Las instituciones financieras están diseñadas para medrar en detrimento de la gente que genera algo, muchas veces sólo un poco de riqueza. Resultaría cándido suponer que bajo tales principios el sistema mercantil globalizado se encontraría dispuesto a ejercer sus funciones de "manera socialmente responsable". No, para eso está, de nuevo, la sociedad, que suplantando la responsabilidad gubernamental ejerce labores de beneficiencia. Y cuando alguien como Slim, para deducir impuestos, of course, realiza este tipo de actos, mediáticamente emiten una apariencia de santos franciscanos. En fin, que viendo la velocidad con que las bolsas restablecen su dinámica sin mayor problema, y luego de encontrarnos frente a lo que García Márquez hubiera titulado "Crónica de un crack anunciado", es inevitable pensar en el artificioso tinglado que se levantó para desencadenar una recesión que afectará a los sectores que no participaron en la fabricación de este sainete. Con el daño calculado las repercusiones (como la automática repatriación de mexicanos indocumentados en Estados Unidos y sin duda de otros inmigrantes en otras partes del mundo) se verán a corto plazo.

Inmersos en un cúmulo de versiones encontradas (la que aquí emito se une a ellas) existe un argumento que ayudaría a sacar algo en claro: en términos del propio Maquiavelo se podría plantear la siguiente sentencia a la hora de intentar discernir quién entre el discurso oficial y el disidente está en lo cierto (aunque también creo adecuado asentar que la fórmula no es infalible, pero sí altamente precisa): cuando alguien tiene el poder, ¿para qué necesita tener también la razón?

martes, 14 de octubre de 2008

De la caída del Muro de Berlín a la caída (enésima) de la Calle del Muro

No se tiene idea precisa de hacia dónde empujen los vientos o el huracán que desaten la caída estrepitosa del sistema capitalista mundial. El camino sesgado de la historia moderna se ha sustentado en los valores económicos antes que en los estrictamente políticos, desplazando ambos, en un segundo término, a los ideológicos y morales. Sin embargo la moraleja del asunto apunta a que, al menos en algo, Marx tenía razón: el mundo financiero no debe autorregularse sin la intervención estatal. En esta semana, cuando el presidente de la Reserva Federal de Estados Unidos reconoció que en gran parte el problema se originó por esta causa, implícitamente hubo un reconocimiento de la ideología socialista en su vertiente económica, la cual que se prescribió durante tantos años, más aún después de la caída del Muro de Berlín. Una sentencia budista dice que el llegar a los extremos es lo que permite reconocer el camino medio. Vivir en la inmediatez, en la satisfacción del requerimiento elemental, nos hace recordar que con buenas intenciones se pavimenta el sendero hacia el infierno bursátil. Al fin y al cabo el dinero se hizo para cambiar de manos y quien busca retenerlo en las mismas está obrando en contra de la propia naturaleza del libre mercado.

Pero lo cierto es que frente a este panorama tan complejo, poco se puede esperar de la camorra gansteril que dirige actualmente los destinos del país, cuya incapacidad supina ha quedado de manifiesto en reiteradas ocasiones. En su nota del domingo pasado en el diario Milenio, Álvaro Cueva ponderaba el mediático mensaje lanzado a la nación el 9 de octubre por parte de Felife Calderón... Más allá de la maquiavélica pretención de serenar las aguas para que muramos de la caída y no de una despavorida fuga, lo que el analista no pudo pasar por alto es que el susodicho personaje prometió las perlas de la virgen cuando la misma gente que comanda los países del primer mundo están que se orinan de miedo. Podrá tener todo el histriónico aplomo para transmitir un mensaje de seguridad en sí mismo "y en el destino de nuestro país", pero de lo que sí estoy seguro es que si con los problemas internos que implican no poder combatir la ola de secuestros, las vendettas del narcotráfico y los atentados terroristas, mucho menos se puede comprometer a una estabilidad económica de la nación cuando (así sea por tratarse de un problema de carácter global) se trata de un asunto que, por mucho, está fuera del alcance de sus manos (y si de voluntad interna hablamos, todavía haría falta capacidad e intención de buscar el bien nacional).

Decía pues que no se sabe hacia dónde soplarán los vientos, a pesar de pertenecer a una generación curtida por el dólar a 12.50 echeverrista, la defensa portillista del peso como un perro, la caída del sistema delamadridista y el salinista error decembrino (y esto es apenas parte de esa tendencia cuesta abajo que se presentó curiosamente cuando la brillante camada tecnócrata empezó a manejar eso de que el estado debía mantenerse al margen del manejo de la economía), todos eventos nefastos resueltos de la peor manera posible. Parecerá verdad de Perogrullo pero los hechos le dan también la razón al Peje, quien desde la campaña electoral de 2006 ya anticipaba el actual declive mundial. La cara del futuro se nos ha modificado drásticamente y, sea bien o mal, este asunto a la larga habrá de solucionarse. Pero conforme a lo demostrado por los actuales gobernantes de México, quienes continúan bajo otros colores los preceptos del libre mercado, el pronóstico resulta todas luces negativo. Por lo tanto, aunque yo así lo quisiera, éste no puede ser un mensaje para documentar nuestro optimismo...

miércoles, 24 de septiembre de 2008

El rostro de la violencia...

Son actos cobardes que muestran su verdadero rostro, el rostro de enemigos de México, que de la manera más miserable siegan la vida de personas indefensas, actúan contra familias inocentes que al igual que millones de mexicanos celebran en paz y con orgullo nuestra Fiesta Nacional.
Mensaje del 16 de septiembre, frente a la columna de la Independencia.

La esperanza naufraga ahora con más razón. Si uno quisiera agregarle tintes políticos al atentado registrado la noche del 15 de septiembre en Morelia, diría que Felife Calderón se equivoca por partida doble. Pero eso justamente sería hacerle el juego al discurso oficial. No se puede defender con palabras adornadas lo que en los hechos no se ha hecho: ¿qué país es éste que quien lo comanda tiene que alzarse como vocero de una demanda de justicia? Su labor no es colocarse de parte de los afectados, como un deudo más, sino la de proceder "conforme a derecho". Pero, en este país, derecho es lo opuesto a izquierdo, nada más. Sus palabras no hacen sino poner de relieve lo que desde un principio sabíamos: a él lo pusieron no como dirigente, sino como administrador de un bien que pertenece a las familias ricas, tanto nacionales como extranjeras. Y que los demás nos hagamos bolas.

Y la otra pifia calderoniana consiste en que la ciudadanía, al no encontrar entre sus gobernantes quién le resuelva sus demandas, tenga que tomar la iniciativa. Es patético sostener la nómina de funcionarios con el erario público y a través de una llamada anónima más bien haya sido un ciudadano quien haya realizado la chamba de dar con el paradero de los perpetradores del atentado en Morelia. Otro tanto sucede con la mediática marcha contra la violencia, si bien en este caso, más que ciudadanos comunes y corrientes, como en desfile de modas aparecieron los mexicanos con pedigree, ya que tras el secuestro del júnior del empresario Alejandro Martí se demostró que en este caso "los ricos también lloran". Una vida siempre tendrá el mismo valor que otra, visto con frialdad, sin embargo hablando precisamente de las familias pudientes habrá que revisar dos veces el concepto de inocencia para podérselos aplicar: por supuesto que no es lícito emplear una vida humana para obtener una ganancia monetaria, pero en esta reflexión necesariamente tenemos que pasar revista a los medios usados por estas familias pudientes para ver que tan lícita ha sido su riqueza.

El cobro de facturas hace pensar en una suerte de justicia desplazada. Pero tanto en una situación como en otra se equivoca también el jefe del ejecutivo, porque el modus operandi del brazo de la violencia es el no dar la cara, es el ocultar su rostro. Inclusive en el choque de porros acontecido en Ciudad Universitaria antes del partido Pumas-Poli (y que tuvo queposponerse y llevarse a cabo en las instalaciones de la Universidad Autónoma del Estado de México) se empleó este mismo factor, aunque es menester resaltar que en este caso la reacción fue más o menos inmediata y severa por parte de la rectoría universitaria y varios estudiantes (lamentablemente algunos de ellos pertenecen a la bienamada Prepa 8) fueron expulsados de forma provisional mientras se deslindan responsabilidades. Así las cosas, no puedo sino remitirme al "huichilobismo" del que hablaba José Juan Tablada y pensar en la deidad nahua de Tezcatlipoca para entender un poco esta vorágine de acontecimientos nefastos. Prometo averiguar en qué fecha del calendario mesoamericano caían los nemontemi (5 días aciagos), pero parece que se nos juntaron precisamente por estas fechas septembrinas. Sin embargo una cosa sí puedo asegurarles: así como la deidad del espejo humeante, quienes deben dar la cara no lo hacen, trátese de los autores intelectuales o materiales de estos actos violentos, ni de los que en realidad llevan las riendas del país. En medio de este desamparo, Calderón no es el rostro sino la máscara detrás de la cual se ocultan.